Investigadores españoles diseñaron un teléfono que permite
llevar la conexión y la alimentación en un bolsillo, y el altavoz,
el micrófono y la pantalla integrados en un módulo en forma de
reloj de pulsera. Ambos módulos se comunican por un sistema inalámbrico.
Este nuevo diseño puede usarse como extensión del actual móvil
personal, ya que puede ser adaptado con unos pequeños cambios de registros
de conexión.
Con aviso de llamada por vibración sobre la muñeca de la mano,
el usuario percibirá cualquier conexión que se realice, por lo
que nunca perderá llamadas aunque se encuentre en ambientes ruidosos.
El módulo-pulsera, con un tamaño de reloj mediano, posibilitará
una completa personalización a criterio del propietario, al contar con
diversas formas, tipos y aspectos de carcasas, así como el acoplamiento
a la muñeca de la mano con distintas correas, pulseras o brazaletes.