Los principales científicos nucleares de Estados Unidos,
en medio de grandes medidas de seguridad, se reunirán a mediados del año
próximo en una sala de proyección de San Francisco
y serán testigos de los resultados del mayor esfuerzo en la historia de
la supercomputación. Utilizando una computadora capaz de realizar 360.000
billones de cálculos por segundo, los científicos del Laboratorio
Nacional de Lawrence Livermore simularán la explosión de
una antigua bomba nuclear en tres dimensiones. El breve y altamente detallado
video producido por la computadora más rápida del mundo buscará
ilustrar como actuarían ahora los misiles de la época del gobierno
del ex presidente estadounidense Richard Nixon.
Estados Unidos tiene alrededor de 10.000 ojivas nucleares
para defenderse ante cualquier ataque. Washington detuvo las
pruebas nucleares reales en 1992, un año después de la caída
de la Unión Soviética, y firmó el Tratado
Amplio de Prohibición de Pruebas en 1996. Pero ahora una gran
habitación sin ventanas en Livermore se convertirá
en el primer lugar de pruebas para asegurar que las armas nucleares que datan
de décadas atrás no hayan desarrollado fallas fatales.
En una habitación del tamaño de la mitad de un campo de fútbol
americano, BlueGene/L está en una serie de anaqueles
de 183 centímetros de alto interconectados que contienen 16 módulos,
cada uno cargado con gran poder informático. La primera parte de BlueGene,
construida por IBM, pudo funcionar a mediados de diciembre
con la capacidad de realizar 90.000 billones de cálculos por segundo,
y el resto estará listo para abril. Aun a su máxima velocidad
de 360.000 billones de cálculos por segundo, la realización de
la simulación llevará de cuatro a seis meses. Este mismo cálculo
hubiera tomado 60.000 años de haberse realizado con la tecnología
disponible hace una década.
Algunos analistas dicen que a pesar de lo impactante de BlueGene,
las pruebas simuladas no son vitales en un mundo que dejó atrás
la Guerra Fría. Los científicos dicen que hay
muchas cosas que no saben sobre los efectos del envejecimiento de los componentes
de una bomba nuclear: plutonio, uranio, potentes explosivos, plásticos
y gases.