Un estudio financiado por la Unión Europea dice que las
ondas que producen los teléfonos móviles dañan las cadenas
que transportan la información genética contenidas en el núcleo
de las células.
Sin embargo, la investigación no prueba que los cambios producidos
representen un riesgo para la salud. Los científicos responsables del
trabajo afirman que es necesario profundizar las investigaciones para determinar
de manera específica los efectos sobre la salud ocasionados por el uso
de teléfonos celulares.
Se estima que alrededor de 1.500 millones de personas en todo
el mundo utilizan la telefonía móvil. El riesgo potencial que
representan las ondas electromagnéticas generadas por las torres de transmisión
o los mismos teléfonos celulares es un tema de intenso debate desde hace
algunos años.