Damon Jackson es un investigador que considera a las gemas brillantes
como una forma de superar las limitaciones de los chips de silicio que funcionan
como el cerebro de las computadoras.
Jackson mostró un microscopio enfocado en un diamante
de 1.500 dólares cubierto por un espiral de circuitos electrónicos.
En un segundo diamante, ocho circuitos apuntaban hacia arriba a la cumbre. La
electrónica y una de las joyas más preciadas podrían parecer
una unión extraña, salvo por la calidad defectuosa de los chips
actuales y los nuevos avances para la creación de diamantes.
Un chip de computadora convencional es un trozo de silicio cubierto por millones
de transistores, pequeños interruptores que proveen energía a
medida que pasa la electricidad a través de ellos. Ese bombardeo de electricidad
produce calor, un desafío para los diseñadores de chips, que puede
detener el progreso de fabricar semiconductores de silicio más rápidos
dentro de una década aproximadamente. En este sentido hace su entrada
el diamante, que actualmente tiene una mayor presencia en la fabricación
debido a su fortaleza y su punto de fundición extremadamente alto.
Los científicos también están trabajando en la utilización
de otros materiales -incluso otros compuestos con base de carbono- para permitir
el cumplimiento completo de la Ley de Moore, que predice que
la potencia de los ordenadores se duplicará cada dos años. Los
científicos dicen que gran parte de la investigación y el desarrollo
depende del perfeccionamiento de los pequeños cables en la superficie
del diamante.