Una extraña roca se encontraba en la superficie de Marte
cuando el robot Opportunity de la NASA se acercó
a examinar un protector que había lanzado por la borda durante su descenso
a la superficie del planeta rojo.
Fue entonces cuando los científicos dirigieron al robot hacia el extraño
objeto y los instrumentos de a bordo indicaron que no se trataba de una roca,
sino de un meteorito de níquel-hierro, con lo que se abría una
nueva línea de exploración que podría mostrar de qué
manera se deposita la materia en las mesetas de Marte o se
arranca de ellas.
El Opportunity aterrizó el 24 de enero en las mesetas
Meridiani, al otro lado del planeta de donde el 3 de enero
de 2004 se había posado su gemelo, el Spirit, en la
región del cráter Gusev. El Opportunity,
un robot geológico de seis ruedas, rápidamente descubrió
rocas que indicaban que esa zona de Meridiani había
estado en alguna época inundada de agua, que ha sido la principal conclusión
científica de la misión de los robots gemelos. Tras eso exploró
rocas de un cráter profundo y posteriormente fue dirigido por los ingenieros
a que examinara el protector que había echado por la borda.
Inmediatamente observaron los ingenieros un extraño objeto, que no se
parecía a nada de lo que habían visto en los dos lugares donde
se habían posado los robots. Se dieron instrucciones entonces al Opportunity
para que sacara un brazo lleno de instrumentos a fin de confirmar si el objeto
era un meteorito.