Una tremenda emisión de energía se produjo en una estrella neutrónica
lejana en diciembre, siendo el fogonazo de luz más brillante jamás
detectado desde más allá del sistema solar, con más energía
que la que emite el sol cada 150.000 años. La llamarada
del 27 de diciembre fue de lejos la mayor de tres emisiones colosales de rayos
gama detectados en los últimos 35 años desde estrellas neutrónicas.
La emisión de energía no fue visible al ojo humano y los rayos
gama fueron bloqueados por la atmósfera terrestre. Los científicos
dijeron que algunos operadores de transmisores de baja frecuencia pudieron detectarla.
El observatorio nuevo de la NASA es uno de los instrumentos
que detectaron la emisión. Fue lanzado en noviembre para estudiar los
agujeros negros. El satélite, controlado por científicos en el
Centro Espacial Goddard de Greenbelt, está diseñado
para detectar emisiones de rayos gama y girar rápidamente para registrarlas.
Las estrellas neutrónicas se forman cuando las estrellas gigantes agotan
su combustible y se desmoronan, conformando cadáveres solares densos,
altamente magnéticos, de apenas 25 kilómetros de diámetro,
que giran a gran velocidad. La emisión de diciembre duró una décima
de segundo y vino de una estrella neutrónica a unos 50.000 años
luz de la Tierra en la constelación Sagitario.
Llamada SGR 1806-20, es una entre apenas una docena de magnetars
conocidas. Estas son estrellas neutrónicas cuyo campo magnético
es billones de veces más fuerte que el de la Tierra.
Los científicos creen que el campo magnético de estos cuerpos
celestes pueden desplazarse como terremotos, causando enormes emisiones de energía.
SGR 1806-20 es de los llamados repetidores gama blandos porque
después del primer fogonazo se producen emisiones menores. El de diciembre
fue 1.000 millones de veces más poderoso que la emisión típica
de un astro de este tipo. La secuela de la emisión es un anillo alargado
que brilla durante varios días, causado por los escombros lanzados hacia
los gases que envuelven el astro.