El Poder Ejecutivo argentino llevaría el salario mínimo a 510 pesos, incorporando desde abril los $ 50 no remunerativos que ya se cobran y $10 más para los aportes.
La idea del Gobierno es que ningún trabajador cobre menos de 600 pesos, si se sube a 510, más los 100 no remunerativos lograrían esa suma.
El ministro de Trabajo, Carlos Tomada, parece no estar de acuerdo con la posición de Lavagna de otorgar aumentos según productividad, pero su idea de aumentar el poder adquisitivo del salario no parece ser la más popular dentro del gabinete.