El Foro Económico Mundial de Davos lanzó un mensaje
muy claro: el terrorismo continuará vivo y la economía mundial no
podrá reactivarse de manera sostenida si no se resuelve el problema de
la pobreza.
Los organizadores del Foro reflejaron bien las principales aspiraciones de
una buena parte de países, preocupados por que los primeros signos de
recuperación económica de los últimos meses se traduzcan
en un crecimiento sostenido capaz de generar empleo.
Combatir la corrupción también figuró entre las grandes
preocupaciones del encuentro, motivo por el que 19 empresas de ingeniería
y construcción repartidas en 15 países firmaron un conjunto de
principios. El principal compromiso fue la asunción de una política
de “tolerancia cero” en relación con las
prácticas de soborno y al desarrollo de sistemas internos de control
para ponerla en práctica. Entre este grupo de compañías,
que representan un volumen anual de ingresos superior a los 70.000 millones
de dólares, figuran la suiza ABB y la argentina
Corporación Impsa, así como Marhnos
de México, la italiana Autostrade, la sueca Skanska
y la griega Consolidated Contractors.
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