El derrumbe, que no produjo heridos, de parte del cielo raso de la sala de conferencias
mientras hablaba el secretario de Turismo Enrique Meyer, es una
muestra del deterioro que sufre la Casa Rosada.
Pero esto no fue un hecho aislado: sólamente con mirar las fachadas
de la Rosada se advierte que hace años que falta mantenimiento,
al punto que sólo uno de los cuatro lados del contorno externo está
restaurado y pintado. Los otros tres muestran un estado de abandono notable.
En febrero también se produjo un derrumbe en el cielo raso de la sala
de conferencias que estuvo cerrada hasta poco tiempo atrás. Además,
una recorrida por oficinas y despachos de la Rosada muestran el alarmante grado
de deterioro del edificio. Hay lugares al que le faltan dos metros cuadrados
de cielo raso. En muchas oficinas del segundo piso hay goteras que lastiman
la mampostería y dañan la pintura. Los desagües fluviales
también están deteriorados y por donde se mire se notan revoques
caídos, manchas de humedad, fisuras y pintura en mal estado. |