En la Universidad de Oxford los profesores se percataron que sus alumnos se copian de Internet sin mencionar la fuente.
Los estudiantes plagian palabra por palabra los documentos de Internet o simplemente utilizan cada vez más la función de 'copiar y pegar' para hacer los trabajos exigidos por los profesores de la Universidad.
Las autoridades resolvieron que los estudiantes presenten con cada trabajo una declaración jurada donde conste que no es un plagio. Si se descubre que el trabajo se trata de un plagio, el castigo puede llevar incluso a la expulsión de la universidad.

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