Los científicos afirman que descubrieron un aparente límite de velocidad
que restringirá la velocidad de grabación de información
en discos y su posterior recuperación. Este límite es unas 1.000
veces mayor que los dispositivos de almacenamiento de información de vanguardia
actuales.
Cuando los datos son almacenados en los discos, regiones minúsculas
que conforman cada bit de información son magnetizadas en una dirección
o la opuesta, para representar un 0 o un 1. Para volver a leer la información
se requiere enviar un pulso electromagnético que revierte la forma en
que están seleccionados los bits. Al acelerarse el pulso se reduce el
tiempo necesario para almacenar o recuperar la información.
Si los pulsos se producen en forma demasiado rápida e intensa, la energía
elevada hace que algunos de los pulsos magnéticos ocurran al azar. Los
científicos confirmaron este problema al disparar el acelerador de partículas
en la Universidad de Stanford, y bombardear electrones en una pieza del material
magnético empleado para almacenar información en computadoras.
Los investigadores se percataron de que los patrones magnéticos que dejaron
a su paso eran algo caóticos, un resultado inaceptable cuando se trata
de almacenar bits de datos con precisión.