El calentamiento global está afectando al Ártico
más que al resto de la Tierra, lo cual podría conducir
a cambios catastróficos en el planeta.
La Bahía de Hudson, en Canadá,
podría dejar de albergar a su población de osos polares en unos
20 años. El derretimiento del hielo también está
afectando las capas subterráneas y la estabilidad de edificios. También
amenaza un oleoducto en Alaska.
Ciertos beneficios para el comercio podrían derivarse de la apertura
de una ruta tradicionalmente helada del Océano Pacífico
al Atlántico. Rusia podría obtener
acceso a petróleo y gas natural a medida que la capa de hielo se reduce.
Pero la mayor parte de las consecuencias son preocupantes.
Se espera que la temperatura del Ártico aumente el
doble en el futuro.