Una vacuna contra la meningitis C que fue introducida en Gran
Bretaña hace cinco años resulta ser muy protectora e impide
que ocurran más de 800 casos de esta enfermedad al año.
Después del primer año su eficacia declina en los niños,
por lo que es necesario una revacunación para asegurar la inmunización.
Gran Bretaña fue el primer país en lanzar un
programa de vacunación contra la meningitis C en 1999.
Desde entonces, la cifra de casos confirmados de la enfermedad, que ocasiona
inflamación en las meninges, la membrana que cubre al cerebro y la médula
espinal, ha disminuido notablemente.
En un inicio la vacuna fue proporcionada a bebés y luego se extendió
en el 2002 a niños de otras edades y a jóvenes menores de 25 años.
La vacuna proporciona un alto grado de protección para niños de
entre cinco meses y 18 años. Pero para bebés de dos, tres y cuatro
meses de nacidos la eficacia declina rápidamente.
La bacteria Neisseria meningitis causa las meningitis A, B
y C. Esta enfermedad puede ocurrir sin previo aviso y suele dejar a las víctimas
discapacitadas o causarles la muerte. Los síntomas más frecuentes
son fiebre, dolor de cabeza, congestión nasal, vómitos, y molestia
al mirar a la luz. Muchos síntomas iniciales se pueden confundir con
los de la gripe. La rigidez en el cuello y las manchas en la piel son otros
de los signos que pueden presentarse.