Un estudio dió una explicación antropológica al hecho de
que en el mundo hay muchas más mujeres que hombres: ellos mueren antes
por su innata tendencia a conquistar.
Un grupo de investigadores comprobó que, entre la adolescencia y la
edad adulta mueren tres hombres por cada mujer que fallece, salvo en los países
donde el género femenino sobrevive en malas condiciones, como China
o Qatar. Llegaron a la conclusión de que este fenómeno
se debe a la innata tendencia de los varones a pelear para conseguir los favores
de las mujeres.
Los mamíferos femeninos (entre ellos, las mujeres) consumen gran cantidad
de energía durante el embarazo, el parto y los cuidados del bebé.
Los machos, invierten muy poco en la reproducción por lo que no les supone
problema intentar emparejarse el mayor número de veces posible.
Esta explicación es convincente para los antepasados, pero aparentemente
no lo es tanto en una sociedad desarrollada del siglo XXI. La reproducción
no entraña un elevado riesgo a la mujer y son pocos los hombres que tienen
hijos de varias mujeres. Sin embargo, el comportamiento estaría grabado
en el ADN y por ello el riesgo de muerte de los hombres es
superior.